LA PROFESIÓN MILITAR EN LA ERA DEL

CONOCIMIENTO

PhD. Daniel Granda Arciniega1

RESUMEN

La profesión militar, ha sido determinada por las habilidades del manejo de la fuerza física que se encuentra legalmente reconocida. Siendo esta la relación de Fuerzas Armadas con la sociedad es menester que exista la profesionalización de las fuerzas en la relación de la seguridad y el estado, por las misiones que el mismo estado las responsabiliza, y para las cuales deben preparase eficientemente para afrontarlas de manera exitosa.

Esta tarea es inverosímil, por lo que es necesaria una proyección de adquirir las ventajas tecnológicas para eliminar amenazas como terrorismos, sabotajes, etc. los muy reconocidos como conflictos asimétricos hoy en día. Es así que Fuerzas Armadas preparadas y profesionalizadas y con el manejo de productos tecnológicos, podrán en total convicción persuadir a todo adversario interno o enemigo externo.

Palabras claves: Profesionalización, tecnología, conflictos asimétricos, conocimiento, avances

ABSTRACT

The military profession has been determined by the skills of the management of physical force that is legally recognized. This being the relationship of the Armed Forces with society, it is necessary that there be the professionalization of the forces in the relationship of security and the state, for the missions that the state itself is responsible for, and for which they must prepare efficiently to face them in an efficient way successful.

This task is implausible, so a projection of procuring the technological advantages to eliminate threats such as terrorism, sabotage, etc. those widely recognized as asymmetric conflicts today. Therefore, prepared and professionalized Armed Forces and with the management of technological products, will be able with total conviction to persuade any internal adversary or external enemy.

Keywords: Professionalization, technology, asymmetric conflicts, knowledge, advances.

1  Daniel Granda Arciniega, PhD en Filosofía; Master en Sociología Política, Diplomado en Seguridad y Desarrollo; ex-diputado en el Congreso Nacional, ex-Secretario General del Congreso Nacional 2006; ex-director de la Escuela de Sociología y Ciencias Políticas Universidad Central, ex–Director General de Investigación y Posgrado Universidad Central del Ecuador, 2013-2014.

Artículo enviado: 10/02/2018 - Aceptado: 28/02/2018 - Publicado: Abril 2018. Revista de la Academia de Guerra del Ejército Ecuatoriano, Volumen 11. Núm. 1 Abril 2018. pp. 19-28 e-ISSN: 2600-5697 – ISSN: 2600-5689 – DOI: https://dx.doi.org/10.24133/age.n13.2020.02

LA PROFESIÓN MILITAR EN LA ERA DEL CONOCIMIENTO

1. Introducción

Para desarrollar el tema de la profesión militar en la era del conocimiento, desde el punto de vista de la sociología política, se requiere insertarlo en la sociedad y en el Estado, con una visión histórica. Bajo esta concepción se puede encontrar el sentido de los hechos sociales, militares y políticos y cómo actuar sobre ellos. Es necesario considerar que los hechos sociales no son cosas, ni productos acabados y estáticos, sino resultado de relaciones sociales, que tienen una gran plasticidad y sobre todo son muy complejos, fluidos y líquidos, como dice Bauman. (Bauman, 2012)

La profesión militar, en cuanto se refiere a la formación y ejercicio de una determinada habilidad que es el manejo de la fuerza física, legalmente reconocida por el Estado, requiere para para su comprensión, de la sociología política. Sociología, porque se trata de un hecho social concreto, que es la formación de una población con ciertas características y saberes que les permita desempeñar una determinada profesión, en un contexto social determinado. Política, porque la profesión militar, como institución estatal, tiene determinadas funciones y relaciones de poder dentro del Estado y la sociedad.

Por otro lado, el conocimiento es la manifestación de relaciones sociales, económicas y políticas. El conocimiento y las técnicas son medios que el hombre crea para actuar sobre sí mismo y sobre la naturaleza.

En este artículo desarrollaremos tres subtemas: El Estado y las FF.AA. desde el punto de vista de la ciencia política. En segundo lugar, las FF.AA. y el Estado ecuatoriano, su proceso de profesionalización y su intervención política. En tercer lugar, las FF.AA. en la era del conocimiento, utilizando los nuevos descubrimientos tecnológicos.

2. El estado y las fuerzas armadas

El Estado, como un ordenamiento jurídico político de una nación, es el resultado de un proceso histórico de grandes enfrentamientos entre distintas facciones de la sociedad y que se resuelve dentro de una correlación de fuerzas. La formación y organización del Estado es consecuencia de relaciones de poder. En el Estado se forma, se organiza y se ejerce el poder. Al concentrar el poder en el Estado, surge el problema del manejo del poder de la fuerza física. El manejo de la fuerza física es lo característico del Estado en relación con otras organizaciones sociales o religiosas. Además, el Estado maneja la fuerza física en forma exclusiva en un determinado territorio. Como la fuerza física es el medio más eficaz para el ejercicio del poder de un hombre sobre otro, quien maneja la fuerza física en forma exclusiva, ejerce el poder en forma suprema. Dentro del Estado no existe otro poder más fuerte que el poder del Estado.

El manejo de la fuerza en forma exclusiva marca la transición, según Hobbes, del estado de naturaleza, donde todos pueden utilizar la fuerza contra los demás a su conveniencia, al Estado, donde el derecho a usar la fuerza, si fuese necesario, le corresponde al Estado soberano. Hobbes construye su sistema político a partir de la constatación de la guerra civil y sus efectos negativos para la convivencia de los hombres y como el peor de todos los males. En el estado de naturaleza, donde todos los hombres son iguales, surgen las pasiones, la desconfianza recíproca y “la guerra de todos contra todos”. Para superar estas condiciones negativas del estado de naturaleza, el hombre, haciendo uso de la razón, que se expresa en la búsqueda de la coexistencia pacífica, es necesario un contrato que cree una institución con un poder irresistible y supremo, es decir, que cree el Estado (Leviatán). Crear una situación de paz y orden significa haber pasado del estado de naturaleza al Estado, con un poder soberano. (Hobbes, 1980, 267ss).

Engels, en el origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, luego de hacer un recorrido histórico, dice: “Pero acababa de surgir una sociedad que, en virtud de las condiciones económicas generales de su existencia, había tenido que dividirse en hombres libres y en esclavos, en explotadores ricos y en explotados pobres; una sociedad que no sólo no podía conciliar estos antagonismos, sino que, por el contrario, se veía obligada a llevarlos a sus límites extremos. Una sociedad de este género no podía existir sino en medio de una lucha abierta e incesante de estas clases entre sí o bajo el dominio de un tercer poder que, puesto aparentemente por encima de las clases en lucha, suprimiera sus conflictos abiertos y no permitiera la lucha de clases más que en el terreno económico, bajo la forma llamada legal. El régimen gentilicio era ya algo caduco. Fue destruido por la división del trabajo, que dividió la sociedad en clases, y reemplazado por el Estado.” (Engels, 1973, 249) Desde este punto de vista, el origen del Estado se debe al desarrollo de las fuerzas productivas que en un determinado momento se han dividido y que aparecen como fuerzas irreconciliables. El Estado aparece producto de un desarrollo histórico. “Pero a fin de que estos antagonismos, estas clases con intereses económicos en pugna, no se devoren a sí mismas y no consuman a la sociedad en una lucha estéril, se hace necesario un poder situado aparentemente por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el choque, a mantenerlo en los límites del “orden”. Y ese poder, nacido de la sociedad, pero que se pone por encima de ella y se divorcia de ella cada vez más, es el Estado.”(Engels, 1973, 250). Engels, determina como elemento fundamental de este Estado, una población, y un determinado territorio. Además, Engels dice: “El segundo rasgo característico es la institución de una fuerza pública, que ya no es el pueblo armado. Esta fuerza pública especial se hace necesaria porque desde

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la división de la sociedad en clases es ya imposible una organización armada espontánea de la población. … Esta fuerza pública existe en todo Estado; y no está formada sólo por hombres armados, sino también por aditamentos materiales, las cárceles y las instituciones coercitivas de todo género. …Se fortalece a medida que los antagonismos de clase se exacerban dentro del Estado y a medida que se hacen más grandes y más poblados los Estados colindantes.” (Engels, 1973, 250). Para Engels, el Estado mantiene una autonomía relativa con respecto a las clases sociales y desde arriba pone orden, si fuese necesario, con la fuerza.

Tanto en la teoría contractualista de Hobbes, como en la teoría de la lucha de clases de Engels, el Estado es el responsable de mantener el orden interno y externo. El Estado, para lograr el orden interno, utiliza la política; y para lograr el orden externo, lo hace a través de la guerra. La guerra se hace entre Estados- Nacionales soberanos; y la política es la acción dirigida a resolver los conflictos internos de manera pacífica. El concepto de Estado-soberano entre otras cosas concibe la guerra entre estados-soberanos y descarta la guerra en el interior del territorio nacional. En principio, el Estado, desconoce la existencia de una guerra civil. Desde este punto de vista la guerra es la excepción y la paz es la norma. Para el ejercicio de la política, es decir, para manejar los conflictos internos, el Estado organiza unas fuerzas armadas que deben aplicarse en términos proporcionales en el interior. Para manejar la guerra, como enfrentamiento del Estado soberano con otro Estado soberano, el Estado organiza un ejército preparado para la guerra. En este contexto se entiende la afirmación de Clausewitz: “La guerra es continuación de la política por otros medios.”(Clausewitz, 1956, 30). También en este contexto se explica la propuesta de Foucault que, basado en el estudio del comportamiento real del Estado con la sociedad civil, tanto en su origen, como en la actualidad y sobre todo en el manejo de la dominación y represión, invierte la proposición de Clausewitz y dice que: “la política es la continuación de la guerra por otros medios.” Para Foucault, el Estado realiza una “guerra silenciosa”, ejerce un “poder disciplinario”. La política además, no solo es el resultado de la relación contrato/opresión, como dirían los contractualistas, sino el resultado de la relación dominación/opresión. (Foucault, 2010. 28ss)

Para el ejercicio de la política y la guerra, el Estado moderno, según Max Weber, ha realizado un proceso de monopolizaciones: Monopolización del poder, centralmente dirigida por una autoridad. Monopolización de un sistema de tributación, centralmente dirigido. Monopolización de la fuerza, que se dio con la creación de un ejército permanente y estable. Monopolización de la organización de una burocracia, centralmente dirigida. (Bendix, 1970, 273ss). La monopolización legítima de la fuerza es

la característica más importante del Estado. “Todo Estado está fundado en la violencia”, dijo Trotsky. “Sin la violencia, se instauraría la anarquía. La violencia no es, naturalmente, ni el medio normal ni el único medio de que el Estado se vale, pero sí es su medio específico. La relación entre Estado y violencia es íntima. El Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el territorio es el elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el monopolio de la violencia física legítima. El Estado es la única fuente del derecho a la violencia.” (Weber, 1972, 83-84) “Si comenzamos una discusión sobre el fenómeno del poder, dice Arendt, descubrimos pronto que existe un acuerdo entre todos los teóricos políticos de la Izquierda a la Derecha, según el cual la violencia no es sino la más flagrante manifestación del poder.” (Arendt, 1999, 138)

3.Las fuerzas armadas y el estado ecuatoriano

3.1. La profesionalización de las Fuerzas Armadas

El proceso de profesionalización de las Fuerzas Armadas en el Ecuador hay que insertarlo en un marco histórico para entender todos sus alcances y limitaciones. La revolución liberal con Eloy Alfaro y los intereses económicos de la burguesía costeña son el marco histórico donde se desarrolla el proceso de modernización del Estado ecuatoriano y dentro de él, la modernización de las Fuerzas Armadas del Ecuador. Es, pues, en el proyecto liberal que aparece algunos temas como parte de sus objetivos políticos. Uno de los objetivos estratégicos del liberalismo fue la separación del Estado de la Iglesia y la conquista de la libertad. Dentro de la libertad, el tema central era la lucha en contra de la intolerancia religiosa católica y la libertad de culto; la lucha contra la concepción pre-moderna de la propiedad; y la lucha por sustituir la obediencia social, basada en la obediencia religiosa, por una obediencia a la razón contenida en la ley. Otro tema fundamental del proyecto liberal era la creación de unas Fuerzas Armadas profesionales.

A finales de 1894, cuando Luis Cordero, presidente de la República, es denunciado por “la venta de la bandera”, al no poder explicar racionalmente, el hecho de la compra ficticia del barco de guerra de Chile y venderlo al Japón, que estaba en guerra con China, presenta la renuncia el 16 de abril de 1895. Informado de estos acontecimientos, Eloy Alfaro, que se encontraba en Managua, Nicaragua, emprende su regreso al Ecuador, para encabezar el levantamiento en contra de Luis Cordero. El 5 de junio de 1895, en cabildo abierto en Guayaquil, se nombra Jefe Supremo de la República y General en jefe del Ejército, al General Eloy Alfaro.

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Ante tales acontecimientos, el 14 de junio de 1895, el Arzobispo de Quito, a través de una Pastoral, llamó a la guerra santa en contra del liberalismo y el radicalismo. La respuesta de Alfaro, analizando la correlación de fuerzas con los terratenientes serranos y la Iglesia Católica, envió una comisión con claros propósitos conciliatorios con el gobierno de Quito. El mensaje de Alfaro era de paz y conciliación para evitar una guerra fratricida. La negativa actitud del gobierno de Quito, no permitió que dicha comisión llegue a Quito. El conflicto debía resolverse en el campo de batalla. Efectivamente, el conflicto se resolvió en la batalla de Gatazo, cerca de Riobamba, con el triunfo de las fuerzas liberales. El 4 de septiembre de 1895, Alfaro entró triunfante a Quito. Alfaro, recibió el respaldo de algunas provincias de la Sierra: “Loja fue la primera provincia de la sierra que se sublevó y adhirió a la revolución alfarista: Lo mejor de su valerosa y sólida intelectualidad, se lanzó a la defensa apasionada de la causa liberal y su juventud se apresuró a tomar las armas. Toda la provincia se aprestó para la lucha.” (Paladines, 2017, 86-87) En la Asamblea Nacional Constituyente de 1896, fue elegido el Dr. Manuel Benigno Cueva Betancourt Diputado por la Provincia de Loja. Posteriormente fue elegido Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. Luego fue elegido Vicepresidente de la República con el General Alfaro. Y en 1901 fue precandidato para la Presidencia de la República, cuya candidatura y presidencia la ganó Leónidas Plaza. Este distinguido

lojano, presidirá la Asamblea Nacional Constituyente de 1906 que aprobará la Constitución propiamente liberal. Su hijo, el Dr. Agustín Cueva Sáenz será el Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1928 y es el padre de uno de los más importantes sociólogos ecuatorianos, el Dr. Agustín Cueva Dávila. (Paladines, 2017, pp. 88ss)

Con la revolución liberal, el Estado ecuatoriano se organiza bajo una concepción laica, particularmente, en lo que tiene que ver con las instituciones educativas y sociales. Organiza también las Fuerzas Armadas, como institución profesional. Con las primeras formará a través de la educación secundaria y universitaria, una conciencia moderna y combatirá el clericalismo. Con las segundas, defenderá la integridad territorial, mantendrá el orden y la unidad internos y apoyará el desarrollo nacional. Con la revolución liberal, el Estado se organiza preferentemente a favor del desarrollo capitalista y en contra de formas de organización feudal de los sectores terratenientes tradicionales, apoyados por la iglesia oficial. Los sectores de la burguesía costeña agro-exportadora llevan, mayoritariamente, a las instituciones del Estado liberal a sus representantes políticos, para que apoyen su desarrollo. Sin embargo, “la burguesía ecuatoriana, debido por un lado, a su propia debilidad, y, por otro lado, a la propia reacción del sector tradicional, no pudo cumplir con sus tareas revolucionarias, uniéndose

Operado del Sistema de Artillería TATRA. Fuente: Archivo fotográfico OPSIC - Ejército Ecuatoriano.

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al sector tradicional, teóricamente su enemigo, en la realización de reformas dentro del movimiento de evolución natural de las cosas.”(Granda, 1981, 50) La revolución liberal se produce, por tanto, con triunfos y derrotas entre la burguesía costeña y los terratenientes serranos; con acuerdos y desacuerdos entre estas dos clases fundamentales; con acuerdos y desacuerdos entre la tendencia radical del liberalismo, y la tendencia moderada del mismo; entre las cuales las Fuerzas Armadas, en ocasiones, aparecerán como dirimentes. Alfaro, creador del nuevo ejército, lo concibe como la fuerza de apoyo a los triunfos del liberalismo en contra de los terratenientes y el clero; como la fuerza organizada para la defensa de la integridad territorial; y como la fuerza de apoyo a la modernización del Estado y de la sociedad. (Moncayo Paco, 1995, 145) “Las Fuerzas Armadas en el proyecto político liberal están llamadas a cumplir una función de apoyo a las transformaciones básicas de la sociedad, y a crear las condiciones para garantizar la tan malograda integridad territorial. Además, la reacción ideológica-militar del clero y de los terratenientes de la sierra, obliga al movimiento liberal a pensar en la organización de un ejército profesional. Contribuye a ello la sistemática invasión de los estados vecinos a territorio ecuatoriano”. (Granda, 1992, 67)

El ejército de Alfaro estaba integrado mayoritariamente por hombres de la costa e incluso, muchos de ellos de familias adineradas pertenecientes a la oligarquía costeña. Estos sectores eran conscientes que la única posibilidad de ganar espacio en el Estado y conseguir mayor libertad para sus actividades económicas era a través de la fuerza y por tanto, resolvieron entrar al ejército alfarista. Su permanencia en el ejército alfarista fue corta. Luego de 1925, en el listado de oficiales ascendidos, ya no había apellidos de la oligarquía costeña. (Crawford, 1980, 127). Las familias oligárquicas de la costa preferían enviar a sus hijos a estudiar en el exterior antes que ir a Quito para estudiar la carreara militar. La oligarquía costeña, convencida de la necesidad del ejército, se conformó con pagar los impuestos para mantenerlo, con una población cada vez más serrana. En esta transición del componente humano del ejército se produce un fenómeno interesante: Los militares en su mayoría son serranos, pero el ejército como institución, responde más a un proyecto liberal modernizante, costeño. ¿Cómo compaginar la vida atrasada que traían los jóvenes que ingresaban a la vida militar de sus hogares serranos y de provincias pobres, con una institución moderna y cada vez más profesionalizada? El proceso de adaptación fue muy duro en el cual subsistieron pocos y la gran mayoría terminó desertando. Los que lograron avanzar, consolidados en la institución, obtuvieron reconocimiento profesional y ascenso social y económico. El ejército ecuatoriano desde su origen tiene este doble componente: Por un lado, una

población de jóvenes de origen familiar de clase media y popular, de provincias serranas muy encerradas en sí mismas, de frente a una institución moderna, con equipos, organización y relaciones nacionales e internacionales desarrolladas. Por un lado, unos jóvenes con concepciones y prácticas religiosos católicas muy acentuadas, y por otro lado, una institución moderna, laica y anticlerical.

“En 1899, el Colegio Militar se fundó en Quito y el año siguiente la Misión Militar Chilena vino a implantar el profesionalismo y la ciencia militar.” (Crawford, 1980, 127). Efectivamente, la profesionalización de las Fuerzas Armadas del Ecuador de inicios del siglo XX, inicia con la presencia de una misión militar solicitada al Estado chileno para analizar los distintos modelos de Fuerzas Armadas y adaptarlas a la realidad ecuatoriana. La misión militar chilena y luego la misión militar italiana son el resultado de la apertura y de la seducción de los militares ecuatorianos por fuerzas armadas de otros países más desarrollados. En el origen del proceso de profesionalización de las Fuerzas Armadas de los Estados latinoamericanos están las misiones militares de los países europeos: Alemania, Inglaterra, Francia e Italia. (Granda, 1992, 68). “No es casual, dice Carranza, que la profesionalización se produzca coetáneamente, en América Latina, con el ingreso del capitalismo internacional en su etapa imperialista y monopolista: finales del siglo XIX e inicios del siglo XX… A la dependencia técnico-profesional se añade la dependencia político-ideológico, inscritas ambas en el marco de la dependencia económica.”(Carranza, 1978, 20)

La profesionalización de las Fuerzas Armadas tiene que ver con la misión que el Estado le encargue. Deben estar preparadas para enfrentar exitosamente la invasión de otro Estado, es decir, preparadas para la guerra internacional convencional de un Estado soberano contra otro Estado soberano. Deben estar preparadas para la pacificación nacional, es decir, para combatir y destruir cualquier fuerza interna que surja como consecuencia de la lucha de clases. En este mismo objetivo, deben estar preparadas para colaborar en la integración nacional en una sociedad pluriétnica y pluricultural. Deben realizar una convocatoria obligatoria al servicio militar, entendido como mecanismo de capacitación militar a la juventud, y como mecanismo de integración nacional. Deben estar preparadas para apoyar el progreso nacional, participando directamente en proyectos de desarrollo. Deben estar preparadas para desarrollar sus actividades dentro del sistema democrático. Por tanto, las misiones que el Estado ecuatoriano le ha encargado a las Fuerzas Armadas durante todo el siglo

XXhan sido muy variadas y han requerido el uso de la fuerza, como también el uso de la persuasión. Las Fuerzas Armadas se han profesionalizado y por tanto, han recibido nuevos conocimientos, modelos de

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organización y de aplicación de la fuerza, en la medida del desarrollo de la sociedad y del Estado ecuatorianos. La profesionalización de las Fuerzas Armadas del Ecuador se expresa en:

1)Actividad permanente, y a tiempo completo. Las personas que escogen la carrera militar deben saber que es una profesión única y exclusiva.

2)Presupuesto permanente. Las remuneraciones regulares, la adquisición y mantenimiento del material bélico, como las necesidades de la organización exigen un presupuesto de mediano y largo plazo.

3)Estructura jerárquica. Las distintas dependencias militares exigen una estructura militar en forma jerarquizada, disciplinada y ágil. Una forma de vida expresada en la vestimenta y alojamiento. Y un conjunto de institutos de formación continua de los militares.

4)Comando centralizado. La necesidad de la unidad en el ejercicio de la autoridad requiere de un Comando Centralizado que organice, dirija, controle y evalúe las diversas ramas de las Fuerzas Armadas.

5)Sistema disciplinario. La estructura militar exige la existencia de un claro sistema disciplinario, que determine quién manda y quién obedece, en cada circunstancia.

6)Sistema de comunicaciones. El conocimiento de las decisiones y las órdenes militares para ser cumplidas exige la existencia de una red de comunicaciones a nivel nacional, capaz de hacer conocer y cumplir con rapidez las decisiones tomadas en los mandos centralizados.

7)Autonomía relativa. El cumplimiento de la misión exige mantenerse preparados en la teoría y en la práctica para el manejo especializado de los medios de fuerza, para cada circunstancia.

Si el Estado define el qué hacer de las FF.AA.,

éstas se especializan en el cómo hacerlo. Para esto requieren de autonomía.

3.2.La intervención de las Fuerzas

Armadas en la política nacional

Debido al desarrollo contradictorio del capitalismo en los inicios del siglo XX, la crisis económica producida por la baja de la producción y exportación cacaotera, la huelga general del 15 de noviembre de 1922, las Fuerzas Armadasrealizaronlaprimeraintervencióninstitucional con la Revolución Juliana de 1925, con el propósito de realizar reformas económico-sociales. Con la creación de varias instituciones de carácter social, económico y de defensa de los derechos de los trabajadores y campesinos, ésta intervención la podríamos calificar, como diría Gramsci, de un “cesarismo progresista”, o como dice Oswaldo Hurtado, de “reformismo militar.” (Hurtado, 1977, 241) Según Gramsci, para entender el surgimiento del “cesarismo” se remite a las

fuerzas sociales que actúan en la sociedad, en forma dominante y en forma subordinada. El “cesarismo” es el producto de un “equilibrio catastrófico” de las fuerzas en lucha, que buscan obligatoriamente, una tercera vía. “El cesarismo, como fenómeno político, puede ser -según Gramsci- de dos tipos, de acuerdo a sus posiciones políticas: Es progresivo, cuando su intervención ayuda a triunfar a las fuerzas progresistas; es regresivo, cuando su intervención ayuda a triunfar a las fuerzas regresivas.” (Gramsci, 1971, 83-84) A más de progresista, por las reformas realizadas, esta intervención militar tiene un profundo sentimiento nacionalista y de unidad nacional.

Una segunda intervención institucional de las Fuerzas Armadas, se produce en 1937, cuando el General Alberto Enríquez, asume el poder por resolución de las Fuerzas Armadas, para restablecer el orden democrático. El general Enríquez, “ejecuta una política en la que otra vez se pone de manifiesto los afanes reformistas de los militares. …Garantiza la libertad sindical; pone coto a las compañías extranjeras; y, con la colaboración de los jóvenes socialistas, expide el Código del Trabajo y otras leyes sociales que reconocen los derechos de los trabajadores y promueve su organización.” (Hurtado, 242). “Enríquez quiso hacer un gobierno de izquierda, hacia ciertas características socialistas, dice Alfredo Pareja Diezcanseco. Su fracaso fue debido a la incapacidad de las fuerzas políticas izquierdistas.” (Pareja Diezcanseco, 1979, 379) Con el gobierno de Enríquez se confirma el cesarismo progresista, nacionalista y de unidad nacional de los militares.

La tercera intervención institucional de las Fuerzas Armadas se da en 1963-1966, cuando los militares toman el poder con la integración de una Junta Militar con los jefes del Ejército, Marina y Aviación, y con el apoyo de la derecha política y de la Embajada norteamericana. El contexto es una grave crisis económica, producto de la baja de exportaciones del cacao, café y banano. “En tales circunstancias, dice Agustín Cueva, era natural que la “estabilidad democrática” zozobrara, junto con la era de prosperidad que la había engendrado.” (Cueva, 1975, 228) Este gobierno impulsa la planificación a través de la Junta Nacional de Planificación. Dicta una Ley de reforma agraria; crea el instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización (IERAC). Impulsa un proceso de industrialización, con el apoyo de la Corporación Financiera Nacional. Se confirma un cesarismo progresista, nacionalista y de unidad nacional, sin dejar de constatar medidas anticomunistas, anticastristas y la invasión a la Universidad Central, marzo, 1966, lo cual precipitó su caída. Esta intervención política de los militares está atravesada por elementos contradictorios: Por un lado, en el aspecto económico, mantiene la tendencia progresista de apoyar el

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desarrollo nacional, impulsar la planificación nacional, e, impulsar el desarrollo del agro con justicia social, a través de la reforma agraria, con profundos contenidos nacionalistas. Por otro lado, en el aspecto político, bajo un claro alineamiento geopolítico, a favor de Estados Unidos, aplica una política represiva en contra de los sectores de izquierda, para neutralizar la influencia de la revolución cubana.

La cuarta intervención militar se dio con el gobierno del General Rodríguez Lara que inicia aprobando la Filosofía y plan de acción del Gobierno revolucionario y nacionalista del Ecuador 1972”, donde existían los lineamientos generales de la acción del gobierno militar y le correspondía al ente planificador la tarea de concretar en planes y proyectos. Existía una concepción de fortalecimiento del Estado, para impulsar el desarrollo. El desarrollo se concibe a través del Estado, con una relativa autonomía con respecto a las clases sociales en pugna, sobre todo de la oligarquía costeña, prevalecida de su poder agroexportador. Las clases dominantes temían que el gobierno militar sea demasiado izquierdista. Mientras que la clase media se benefició de los planes y programas del gobierno militar, creció significativamente y migró del campo a la ciudad, sobre todo, a Quito, Guayaquil, e incluso, creó nuevas ciudades en el oriente y Santo Domingo de los Sáchilas. La clase media se integrará a la creciente burocracia estatal. La clase obrera encontró espacio para mejorar su organización y sus condiciones laborales. La política progresista y nacionalista de los militares continúa con la defensa de los recursos naturales, la política petrolera nacionalista y la construcción de grandes obras de infraestructura sobre todo en el sector eléctrico, con lo cual se confirma el cesarismo progresista de los militares. La riqueza petrolera se distribuyó en grandes proyectos estratégicos de utilidad para el conjunto de la población y en todo el territorio nacional. En esta ocasión se añade un elemento importante, producto de la profesionalización de las Fuerzas Armadas y de la presencia de un importante recurso natural de exportación, que es el petróleo. Conscientes de la riqueza petrolera, el gobierno militar le dio mucha importancia a la planificación, como instrumento técnico, racional, para el mejor aprovechamiento en el desarrollo nacional. Bien podría llamarse a estas intervenciones políticas de los militares: dictaduras progresistas, nacionalistas, unificadoras, planificadoras y modernizadoras. Las cuatro intervenciones demostraron también que estuvieron motivadas por la necesidad de superar el caos, la anarquía y por el deseo de volver al orden democrático y por tanto, tuvieron carácter provisional.

Las características anotadas de las Fuerzas Armadas del Ecuador, son las predominantes, existiendo en su interior también sectores reaccionarios, que en ocasiones, tuvieron posiciones críticas, de oposición y

de enfrentamiento a las posiciones oficiales. También la lucha de clases se expresa en el interior de las Fuerzas Armadas, con la diferencia de que se trata de una institución muy disciplinada.

4.Las Fuerzas Armadas en la era del conocimiento

4.1.El conocimiento científico

En occidente, existe actualmente una mentalidad propicia a los cambios y a la adopción de nuevos conocimientos y productos tecnológicos, como consecuencia de la libertad imaginativa y creativa y de una mente abierta. Esta concepción, producto de un largo proceso histórico, se plantea como un problema de carácter metodológico, que repercute en el desarrollo de la ciencia.

El problema del conocimiento, y por tanto, de la ciencia y la tecnología está planteado por Marx en sus obras de la década de 1840 y particularmente en las Tesis sobre Feuerbach, de 1845, donde se determina la ruptura con la filosofía de Hegel y la construcción de una nueva teoría del conocimiento, en base del concepto de la praxis. En la filosofía clásica la práctica era entendida como la realización de la teoría. Lo novedoso de Marx es que concibe la práctica en sí misma, “como la realización, dice José María Bermudo, de la humanidad sufriente al margen de la humanidad pensante… Era el reconocimiento de la práctica como una realidad no subordinada a la teoría… era una realidad social”. (Bermudo, 1975, 425-426). Marx tratará de explicar en las Tesis sobre Feuerbach, la conciencia a partir de la práctica. En la Tesis I, Marx, critica tanto al idealismo, como al materialismo mecanicista y plantea una alternativa que descubre el carácter creador y consciente de la práctica. Con esto, Marx, reivindica a los trabajadores como agentes históricos y como las fuerzas del desarrollo de la sociedad. Esto no quiere decir que Marx, niegue la teoría, sino que la entiende de forma diferente, como una realidad que surge con la práctica. Marx, ha negada una teoría que se opone a la práctica; y ha negado una práctica, en su “sucia forma judía”.

En la Tesis II, Marx, señala que “es en la práctica, donde el hombre tiene que demostrar la verdad.” El criterio de verdad para Marx, está en el nuevo concepto de práctica, entendida como proceso social histórico, que incluye tanto la teoría, como la práctica. “Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento.” Se trata de una “práctica social consciente”, como dice Bermudo. (p. 429). Se trata de una relación dialéctica entre teoría y práctica. Para Marx, el criterio de verdad, de realidad, de poder y de

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terrenalidad del pensamiento está en la práctica. “Es en la práctica donde se prueba y se demuestra la verdad, la “terrenalidad”, del pensamiento.

Marx, llega a la Tesis XI con el convencimiento del error de la filosofía de Hegel y basado profundamente en la práctica social histórica: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.”(Marx, 1973, 11) Esto no quiere decir, que Marx niegue las ideologías, las ideas, que dan origen a las luchas político-ideológicas, sino que critica a Feuerbach y a los filósofos por su divorcio con la realidad. Plantea, por tanto, darle nuevos contenidos a la filosofía, desde su nueva relación con la práctica. La crítica de Marx es contra la filosofía de Hegel, contra la filosofía entendida como especulación del hombre, como pensar abstracto, como filosofía-teológica, divorciada de la realidad.

Esta concepción de una filosofía transformadora, de una filosofía práctica, de una filosofía de la acción, es la que permite comprender el desarrollo de la ciencia y la tecnología, como también los distintos procesos históricos de los pueblos. Bajo esta concepción filosófica, los hombres no sólo que estamos abiertos a aceptar los conocimientos de los nuevos tiempos, sino a todos los conocimientos y productos tecnológicos que vendrán en el futuro.

Con una visión histórica, tenemos que reconocer que la ciencia ha tenido una influencia directa en toda forma de transformación de los materiales y de la producción en general. Desde esta perspectiva podemos hablar de: Edad de piedra, Edad de bronce, Edad de hierro, Edad del vapor y de la electricidad, y Edad atómica y espacial.

En toda la historia, la ciencia y la tecnología han tenido una relación dialéctica con la guerra. De la guerra han surgido muchas técnicas y muchas exigencias para la ciencia, y la ciencia ha aportado mucha teoría para su aplicación en la guerra. Las necesidades de la guerra impulsaron al descubrimiento y fabricación de nuevas armas. La necesidad de construir muros, murallas, carreteras, puentes, canales y trincheras, desarrolló la ingeniería, que se inició como profesión militar. “La asociación de la ciencia y la guerra, dice Bernal, mantuvieron en vida a la ciencia en una época en que decaían los restantes aspectos de la cultura.” (Bernal, 1976, 121). El desarrollo de la ciencia, por tanto, está estrechamente vinculado a la producción, a la industria, a la biología, a la exploración de la naturaleza y del cosmos, y a la guerra.

La incorporación de los avances científicos y tecnológicos en la profesión militar es una práctica que se ha realizado siempre. Esta incorporación no es el producto de acciones aisladas, sino el resultado de

procesos institucionalizados que, a través de programas académicos se introduce los avances científicos y tecnológicos en todos los niveles de la formación militar.

Con el aprovechamiento de los aportes de la ciencia y la tecnología en la profesión militar, las Fuerzas Armadas ganan en autonomía relativa, en capacidad profesional, en consecución oportuna de la misión, en la organización y disciplina, en la conquista de los objetivos sin bajas, en mayor independencia con respecto a otras Fuerzas Armadas, e incluso de la industria bélica extranjera, y gana en la capacidad de transformar positivamente la realidad. De no aprovechar estos aportes científicos y técnicos, las Fuerzas Armadas, perderán capacidad profesional, acción operativa, objetivos parciales de su misión; incrementarán su dependencia con respecto a todo el material bélico que tendrán que importarlo, hasta en mínimos materiales; y pierden su capacidad y fuerza transformadora de la realidad.

5. Los grandes descubrimientos

Toda la actividad humana hoy se encuentra fuertemente influenciada por la ciencia, y particularmente por los productos tecnológicos. La actividad productiva, el comercio y el consumo están fuertemente determinados por los productos tecnológicos. Toda la actividad legal y la no legal utilizan los más variados equipos tecnológicos para obtener sus objetivos lícitos o ilícitos. Esta situación es el resultado de la insatisfacción del hombre con respecto a los productos naturales que no le permitían resolver sus necesidades de manera fácil, efectiva y oportuna. De aquí la necesidad de crear productos artificiales que le permitan satisfacer sus crecientes necesidades. Por lo tanto, los productos tecnológicos actuales son el resultado de una voluntad humana y de un mínimo de conocimiento previo. Del grado de conocimiento previo dependerá la calidad del nuevo producto. En la producción de este nuevo producto se siente la participación de la ciencia, como acumulado de conocimientos para la producción de los nuevos productos tecnológicos. En el fondo lo que se encuentra es la relación de la ciencia básica con la ciencia aplicada. La ciencia básica considera a la ciencia aplicada como su derivada, al introducir en ella consideraciones específicas. “De todas suertes, dice Padilla, consideraremos a la ciencia aplicada como un tránsito hacia lo específico, un hito en el camino de la especificidad.” (Padilla, 1976, 161) A la ciencia aplicada se la vincula más con la tecnología que con la ciencia en cuanto tal. La tecnología es el resultado de la ciencia moderna; mientras que la técnica es el desarrollo de un conocimiento común. De frente a un objeto tecnológico debemos ver su funcionalidad, que la encontramos con la siguiente respuesta: Esta es una cosa que sirve para tal cosa. Lo tecnológico es el receptor, lo técnico es la caja del receptor. (Padilla, 168).

Revista de la Academia de Guerra del Ejército Ecuatoriano, Volumen 11. Núm. 1 Abril 2018. pp. 26- 28